Si bien se sabía que el 21 de abril pasaría a la historia de los conciertos en México como uno de los más importantes, al recibir a The Cure en el Foro Sol de la capital del país, nadie esperaba lo que vendría: 51 canciones perfectamente ejecutadas a lo largo de 4 horas y 20 minutos.
Con una lista de invitados previos que incluyó la participación de Lorelle Meets The Obsolete, Johnny Indovina y Andrea Balency, el Foro Sol de la Ciudad de México recibió a miles de personas listas para disfrutar de un show largo que, mínimo, alcanzaría las 42 canciones interpretadas por la banda durante su reciente show en Colombia, según el presagio de quien ahora intenta describir, a través de este texto, lo que significó presenciar el show de anoche de Robert Smith y compañía.
Así fue que llegó la hora. Ocho de la noche en punto, y aunque el 80% del inmueble estaba lleno, aún quedaban espacios vacíos. Por lo tanto, la media hora de retraso sirvió para que el recinto recibiera a las últimas personas y aquello se viera repleto, listo para un concierto épico.
Con un público impaciente, The Cure tomó el escenario y arrancó con potencia los primeros acordes de ‘Open’, siguió con ‘High’, ‘The End Of The World’ y entonces el primer gran desfogue del público, con gritos de emoción y aplausos ante ‘Lovesong’. El baile cadencioso llegó con ‘In Between Days’ y una muestra más del talento instrumental de la banda se manifestó con ‘From The Edge Of The Deep Green Sea’ y ‘Prayers Of Rain’.
‘Pictures Of You’ fue otro de los clásicos del álbum “Desintegration” que puso nostálgico al público, para escuchar al hilo ‘Lullaby’ y seguir estacionados en la época de los 90. Así continuó la noche, con temas que llevaron de momentos de tranquilidad a bailes divertidos -‘The Walk’, por ejemplo-, cayendo en coros multitudinarios -como en la emotiva ‘Friday I’m In Love’-.
‘Wrong Numbers’, ‘One Hundred Years’ y ‘The End’ justamente para el que, teóricamente, sería el fin de la presentación. Pero como bien sabíamos la banda volvió, y lo hizo para ser testigo del pequeño festejo a Robert Smith, quien esa noche cumplió 54 años. Globos de colores rebotando y la entrega total de la audiencia hicieron que de manera discreta, tímida, casi imperceptible a la lejanía, el letrista sonriera de vez en vez, como gesto de agradecimiento. En ese primer encore sonaron tres temas más, pero la noche aún era joven y el incansable cumpleañero aún tenía sorpresas para dar.
Con una proyección en la pantalla central del escenario que mostraba un sinfín de destellos, las armonías de ‘Plainsong’ dieron inicio al segundo encore, conformado, nuevamente, por un total de tres canciones.
The Cure salió de escena nuevamente. Y sí, regresó a los pocos minutos con una carga de siete canciones más. Para esa última hora la selección fue un tanto complicada -por llamarla de alguna forma-, siendo canciones lentas, dirigidas a verdaderos fanáticos de la agrupación y que representaron el momento de partir para decenas de personas. ‘Fascination Street’ fue la más conocida de todas ellas, cerrando ese set con un poco de baile a través de ‘Primary’.
¿Un cuarto encore? Sí, uno más, uno que estremecería a los miles que no se movían de su sitio, expectantes por conocer si, efectivamente, el cierre sería poderoso e inolvidable. ‘Dressing Up’ y en seguida ‘The Lovecats’… baile comunal. ‘The Caterpillar’ y todos coreando entre cada verso. ‘Close To Me’, ‘Hot, Hot, Hot!!!’, ‘Let’s Go To Bed’, ‘Why Can’t I Be You’ y la gran sorpresa para asistentes y organizadores, pues solo, sin previo aviso y únicamente acompañado por su guitarra, Smith interpretó dos temas emblema de su disco debut: ‘Three Imaginary Boys’ y ‘Fire In Cairo’, para terminar -ahora sí- con un derroche de música sin precedentes: ‘Boys Don’t Cry’, ’10:15 Saturday Night’ y ‘Killing An Arab’. Maravilloso.
Poco queda decir luego de un evento que tuvo todos los ingredientes para pasar a la historia: una GRAN banda, ejecución precisa, sonido perfecto, setlist de 51 canciones, 4 encore, fecha de cumpleaños del músico principal y hasta un temblor de 5.8 grados. Gracias The Cure, ¡vuelve pronto!