La velada inició con la presentación de la banda telonera, los mexicanos Troker, que interpretaron algunas canciones ante la impaciente audiencia congregada en el Palacio de los Deportes. Fue hasta las 9:50 p.m. que Scott Weiland y compañía salieron al escenario -cincuenta minutos más tarde de lo planeado- permitiendo a más asistentes llegar al foro aunque éste nunca logró llenarse a su máxima capacidad.
El cuarteto de San Diego empezó su set con ‘Crackerman’, tema correspondiente a su primer placa lanzada en 1992, “Core”. A continuación, el cuarteto continuó el recuento de viejos temas como ‘Wicked Garden’ y ‘Vasoline’. Sin embargo, estos temas no pudieron ser apreciados en todo su esplendor debido a problemas de audio denotados por una elevada saturación sonora que se hizo presente en las primeras canciones.
Para la sexta canción, ‘Hickory Dichotomy’, el audio mejoró notablemente, permitiendo al público disfrutar de uno de los tracks de su sexto LP homónimo. Uno de los momentos cumbre de la noche fue un cover de ‘Dancing Days’ de Led Zepellin interpretado con gran precisión por la agrupación demostrando por qué son una de las bandas más emblemáticas del rock desde sus inicios en los noventa.
Posteriormente, el set list continuó en ascenso con temas ya convertidos en clásicos como ‘Plush’ -uno de los más coreados de la noche- e ‘Interstate Love Song’ desatando la euforia de los presentes.
El concierto concluyó con tres más de sus éxitos: ‘Sex Type Thing’, ‘Dead & Bloated’ -en la que Weiland empleó un megáfono para cantar- y ‘Trippin’ On A Hole In A Paper Heart’ siendo un total de 16 canciones las que interpretaron. La avalancha de éxitos y algunas muestras de su más reciente producción caracterizaron un gran show dejando de lado dificultades técnicas gracias al talento de Weiland como frontman con sus típicos movimientos corporales y actitud despreocupada y la destreza musical de los hermanos DeLeo y Eric Kretz.
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