La primera vez que llegué a las lágrimas en un concierto fue con Interpol. Veo 2005 tan lejano, como una simple reliquia guardada al haberse tratado de la primera presentación de la agrupación neoyorquina en el WTC.
Siento una gran nostalgia al encontrar entre el público tantos jóvenes rostros, tan expectantes como yo lo estuve en aquel momento. Apelo a las comparaciones porque Diego Solórzano, quien ahora es conocido como Rey Pila, estuvo a cargo de telonear aquella presentación con los desaparecidos Dynamite. En esta ocasión fue el preámbulo para School of Seven Bells.
Las luces se apagaron justo a las 21:40 horas y sin más, ‘Success’ dio inicio a una extraña noche, en la que una nueva generación de “interpolinos” no tuvo reparo en cantar a gritos temas de su más reciente (y homónimo) álbum, como es el caso de ‘Barricade’, ‘Lights’ o ‘Summer Well’.
Por fortuna, los éxitos del pasado comenzaron pronto al ritmo de ‘Say Hello to the Angels’ acompañados de constantes flashazos de aquellos que buscaban inmortalizar el momento en una imagen; para continuar con ‘Narc’, una de las más coreadas, ‘Hands Away’ y ‘Barricade’.
Si bien ‘Our Love to Admire’ no fue el episodio más afortunado de la banda, la respuesta ante ‘Rest My Chemistry’ fue bastante positiva, mucho tiene ese oscuro encanto que la envuelve y la voz de Paul Banks que se mantiene impecable.
‘C’mere’ se postula como uno de mis momentos favoritos, esos en los que absolutamente toda la audiencia apunta una frase tan contundente como “…the trouble is that your in love with someone else. It should be me”. ‘NYC’ dejó de sonar desgarradora, ahí fue cuando supe que mi devoción por ‘Turn of the Bright Lights’ ahora es historia.
“Este es el show más grande que hemos tenido”, dijeron sorprendidos aquel 22 de septiembre, ahora todo se resume en un “es un gran placer estar en México. Son los
mejores fans del mundo”. La brecha generacional se hace evidente en el primer encore, con la popular ‘Evil’ [sí, la del video de la marioneta] y ‘Not Even Jail’.
En mi opinión el segundo encore fue la paga para muchos, la misteriosa ‘Specialist’ fue una realidad que sorprendió a los más conocedores, mientras que el cierre fue justo y bastante obvio, ‘Obstacle 1’ nos removió todo tipo de emociones tal y como cualquier himno generacional logra hacerlo.