El escenario se advierte atiborrado de instrumentos y los asientos poco a poco comienzan a pintar un posible revés en taquilla. Es refrescante que no sólo la demográfica esperada se da cita en el precioso inmueble de la Calle Independencia, sino poder ver a familias completas arribando al Metropólitan en un jueves que enmarcado por nubes y la promesa de lluvia, dibuja un cuadro perfecto para la música del conjunto capitalino, Hello Seahorse!.
Puntuales y sin mayores formalismos se apersonan de a poco los encargados de dar la bienvenida: 424. Unos ‘ticos’ originarios de San José. Aún hay desconcierto y asistentes que buscan sus lugares. Los costarricenses gozan de plena melodía y un sonido bien ensamblado, cuidado; que se aprecia de manera maravillosa, gracias a un setup de audio y que no deja perder detalle alguno de ‘En la Mañana’ y ‘Al Hueco’, últimos dos de seis temas. Sé que el plato principal de la velada está por llegar, pero no faltan ganas de escucharles un poco más. Fue un perfecto acto de apertura, de manos de una banda que toca por primera vez lejos de casa, gracias a que hace dos meses conocen a nuestros estelares en su natal país. No pueden ellos pedir un mucho mejor comienzo en México, que treinta minutos en esta noche de jueves en el Metropólitan.
“¡Ya viene ‘Hello Seahorse!’!”, es su grito de despedida, mientras son pocas ya las localidades desocupadas en el teatro y después de veinte minutos de espera, en un claroscuro y mucha ovación, los anfitriones toman escena.
‘Buen Viaje’, que se descuelga de su ‘Arunima’, comienza esta aventura. Desde el mezzanine la voz de Denise se acompaña de cientos de coristas. De nuevo el sonido es cuasi perfecto y desde las sutiles caricias a la Les Paul por Joe, hasta la menor de las percusiones son totalmente audibles.
Aparecen las palmas y buena parte del auditorio está ya de pie. Los artistas se despojan de las chamarras que portan su logo, para que con gracia y estilo, Denise desplace su delgadísimo cuerpo por todo el entablado, arrancando gritos apasionados de hombres y mujeres por igual a lo largo de tres canciones más. ‘Frontera’ suena, piden las palmas y con facilidad les son concedidas. Todos se pierden un poco a su lado, del lado de unos HS! que son muy bien queridos y han establecido desde el primer momento una conexión innegable, palpable con todo el presente en este lugar. Qué fácil es perderse entre los trinos y querer morirse en el abrazo de la voz de Denise.

Batería y percusiones crean ondas sísmicas de repercusión entre las manos de la audiencia, corrijo, de los centenares que prontos se vuelven una sección de ritmos masiva, en la primera vez que ‘La Tumba’, tema se interpreta en público.
‘Arunima’ es el cue que pone de pie a los que permanecían sentados y Denise entra en una pausa emocional, explicando el dolor que le aflora entre la voz, diciéndonos: “[les] pido que canten conmigo, porque me voy a quebrar”. Surge un saxofón en las manos de Dan Zlotnik, que se aparea místicamente con los samples, y lo sonidos de Bonnz llenos de delay y echo. El capítulo que la heroína de la noche nos ha pedido ayudarle a cerrar, goza ya de más candados que el Pont des Arts.
Hay sonidos que son aves y hoy todos vuelan por entre las ocho blancas columnas que hacen guardia a los costados, entre butacas y armonías. El trasfondo visual ha puesto a soñar a más de dos desde hace un par de canciones. Basta que Denise levante un dedo o quiebre un tanto la cadera, para que se escurran los asistentes en voces que lo mismo le declaran su amor o le piden temas.
‘Perla Blanca’, llega desde ‘Lejos. No tan Lejos’ (2010) y su vaivén ve calentarse las lámparas que apuntan a quienes escuchamos. Hay coros. ¿Pero en cuál de las diez canciones hasta el momento no los hubo? En ninguno. En ninguno ha faltado el apoyo, el aplauso. Le sigue ‘Bosque’ es un momento de interpretación brillante. Un sax barítono en contrapunto a la voz, a la rítmica aplastante. Hay madurez sobre el escenario y en un instante, El Metropolitan no lo es más. Es la suma de Hello Seahorse! y SU público. Hay un ánimo febril y el poder de una banda que se multiplica y se replica en la garganta de todos aquí.
Se completan 60 minutos de concierto al terminar ‘Criminal’, entre imágenes de rosas, ojos, pirámides y colores. Entre los puños alzados en localidades y escenario. Entre cantos y saltos.
‘No es que no te Quiera’ y la presencia de Milo Froideval es otro momento de plena magia, que se extiende en agradecimientos y las notas ligadas de ‘Bestia’. Se vuelven a entrelazar los ritmos y las manos, los estrobos y la obscuridad total. De vuelta al claroscuro inicial. Una luz ámbar se proyecta desde los costados y de vuelven todos danzantes otra vez, en el confinado espacio. Denise se desploma entre el baile. ‘Te Regalo Todo’ incrementa los decibeles y es el regreso del Dan con su sax, los gritos y un público que se regala sin dudas o reservas. Un simple “muchas gracias” y un estridente sonido reverberan en el lugar. “¡Otra!”, piden todos, en la hora y cuarto de concierto y mientras hay estática, electricidad y apenas tres minutos de espera. Los sonidos de un bombo electrónico emergen desde la sección de percusiones y comienza así el encore. Aparece un contrabajo eléctrico en las manos de Joe, ingresa Pascual Reyes (San Pascualito Rey) a escena y toma la guitarra electroacústica, para completar el cuadro con ella y con su voz. No cesan las peticiones desde los asientos. ‘Recuerdo’ y ‘Tristes’ nos embrujan con dos tipos de saxofón y un coro que no conoce límites, más que las puertas mismas de un Teatro Metropolitan. Regresa la Les Paul y la música se prolonga, cosa que la audiencia no deja de agradecer hasta que todos quedamos consumidos, arrojados ‘Al Fuego’ que pone fin al espectáculo.
Tal vez, después de todo, quede sin despejar la incógnita de qué es lo que esta banda le haga falta para ser parte irremplazable de la escena mexicana: “unos consagrados”. ¿Trayectoria y años? Posiblemente. ¿Llenar un Foro Sol por sí mismos? Puede ser. Eso y lo que gusten ustedes agregar a la lista. La realidad es que hoy, este gran lugar les ha quedado chico. El concierto no fue cosa breve y la música en todos los que tomaron la escena ha sido generosa a lo más. Hello Seahorse!, hoy tocó como los grandes. Hello Seahorse!, hoy ha dominado.