En lo personal, fue un descanso de 1 año para regresar a Austin en el marco de South By Southwest (SXSW), no mucho cambió más que el hecho de sentir que cada año llega más gente. Es inconfundible, notar la mezcla de gente en las calles del centro de la ciudad; jóvenes curiosos de vacaciones, músicos, gente de industria, periodistas, más curiosos y muchos locales. Es gran parte de lo que hace South By Southwest un evento imperdible para seguir asistiendo, a pesar de las diversas cuestiones que siempre se manifestarán en su contra, al final es el único festival que reúne a gente tan diversa e interesante en el continente.
Llegamos directo a SXSW Music, habrá que aclarar que el festival comenzó desde el viernes 13 de marzo con su división de Interactive -que es la fracción que más ha crecido en los últimos años- y con SXSW Film. Después de recoger nuestras acreditaciones y recorrer un poco de las calles del centro, reconociendo terreno, nos instalamos en la base de los próximos días, la muy bien instalada y ubicada, House of Vans. Para dar banderazo inicial a las actividades editoriales, no pudimos haber escogido mejores compadres, el dúo conformado por Toy Selectah y Camilo Lara, Compass nos platicó de su ambicioso y encantador álbum debut que incluye decenas de colaboraciones.
Teniendo como sede el Mohawk, uno de los venues musicales más emblemáticos de la capital mundial de la música en vivo, comenzamos en el showcase de Pitchfork, observando la presentación de Viet Cong, banda conformada por dos exmiembros de Women y que fueron perfectos con sus guitarras distorsionadas para comenzar la tarde.
Mucha expectativa por ver por primera vez a la australiana, Courtney Barrett, que con un set directo y una banda muy decente en vivo, logró encender el cálido día en Austin.
Para cambiar el mood, nos metimos a ver a A.G. Cook, atractivo proyecto que mezcla el pop con distorsionados beats. Un DJ set tan peculiar, que solo se puede conocer en SXSW.
Después de un breve corte para vivir la experiencia bbq texana, se reanudaron actividades en el Mohawk como parte de House of Vans con Girlpool, dúo conformado por guitarra y bajo, que destaca por su música un tanto ingenua -pero cargada de emoción- y que hasta podría parecer poco seria. Un proyecto que comienza a explorar caminos que podrían darles mucho a Harmony Tividad y Cleo Tucker.
Alvvays, se ha convertido en una banda con pasos sólidos en su carrera a pesar de tener poco, un quinteto que con su propuesta pop y la personalidad de su vocalista Molly Rankin pueden seducir hasta el oído más exigente.
Para continuar la noche, cumplimos con la cuota latina; Caloncho en el Icenhauer’s, lugar ubicado en la calle Rainey a unas cuadras del Mohawk, donde nos encontramos a Li de Bomba Estéreo y a Siddhartha entre los asistentes.
Y para cerrar con broche de oro la cuota latina, ni más ni menos que Robert Rodriguez’s CHINGON, banda liderada por el afamado director que realiza covers de canciones clásicas de mariachi pero con guitarras distorsionadas. La definición sonora de su propuesta visual en sus películas. Bien por Kichink, que tenía lleno The North Point, en un showcase que también incluía a La Sabrosura Dura, Enjambre y The Wookies.
Ya para cerrar el primer día de House of Vans, vimos a una de las bandas más esperadas del festival en general: Future Islands. Una banda que ha recibido mucha publicidad en los últimos meses y que la justifica con un espectáculo sólido. Sí, los pasos de su vocalista, Samuel T. Herring hacen gran parte del show, pero también el resto de la banda aporta buenos elementos. Lo único que esperamos es que Future Islands no se convierta en una banda más del montón después de lanzar el increíble álbum, “Singles” de 2014.
Así cerramos el primer día apenas de esta extensa cobertura, llena de buena comida, bebida, amigos y sobretodo mucha música que nos acompañará durante los próximos días.