Las luces se apagaron quince minutos antes de las 9 de la noche. Todavía se alcanzaba escuchar los gritos del público, cuando comenzó ‘Rammlied’, bienvenidas las leyendas dice la letra de una canción que también abre su último disco: “Liebe Ist Fur Alle Da”, pretexto de su gira mundial que también atraviesa América Latina. El regreso a México de esta banda teutona de metal industrial estuvo lleno de pirotecnia, intervenciones (como el dildo lanza-chispas del baterista Christoph Schneider) y un juego de luces específico para cada momento: luces blancas para el encore, donde la banda se puso de pie y agradeció a los asistentes. El set list abarcó toda su discografía, especialmente de su último lanzamiento: ‘B*******’, ‘Fhruling in Paris’, ‘Pussy’, ‘Waidmanns Heil’ y ‘Haifisch’, en la que Flake Lorenz (tecladista), surcó la ola humana con su balsa. La gran ausente: ‘Ich Tu´Dir Weh’.
En algún momento las guitarras cedieron su potencia al bajo y la batería, sin embargo, eso no fue impedimento para que ‘Keine Lust’, ‘Mein Teil’, ‘Links 2-3-4’ y su más que conocido tema, ‘Du Hast’, sonaran con toda la potencia y encendieran más que los lanzallamas, que casi queman los rostros de quienes se encontraban en primera fila. La culminación, quizá inminente, se dio con ‘Te quiero puta’, el tema en español, con sombreros charros y sonido mexicano.
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