Deftones abrió la jornada de conciertos en el Palacio de los Deportes, después de un fin de semana de Vive Latino. La banda A Place To Bury Strangers se encargaron de la apertura de los liderados por Chino Moreno, con música densa, difícil, de tintes electrónicos que provocó reacciones encontradas en la gente, manifestadas con rechiflas y manoteos. El público, en la pista del Palacio, esperó la salida de los estelares, mientras las gradas estaban cubiertas por una lona oscura. Treinta minutos de espera. Las luces comenzaron a bajar lentamente. “Diamond Eyes”, su último álbum, se estrenó en México con toda su potencia. Provocó, con ‘Diamond Eyes’ y ‘Rocket Skates’, la euforia de los asistentes, que, al menos en las primeras cinco canciones, no pararon de saltar. Así, Deftones tampoco detuvieron la marcha. Chino Moreno se movió a lo largo del escenario, gritó, saltó, corrió, instó al slam; agradeció a la gente y a sus músicos. La ejecución del guitarrista Stephen Carpenter, sobresalió: a cada riff una muestra de inclemencia. El Set List recorrió toda su discografía en hora y media de concierto, desde su repertorio más agresivo, hasta los medios tiempos (‘Knife Party’, ‘Back To School’, ‘My Own Summer’, ‘Bloody Cape’, ‘You’ve Seen The Butcher’) que otorgaron variedad y distintas sensaciones; como la música misma de la banda, a veces indefinible; seguida por las luces, sin pirotecnia, sin espectáculo. Con ’Hexagram’, ‘Minerva’ y ’Chance’, Chino Moreno tocó la guitarra rítmica y se acercó lo más posible a la gente de la primera fila, como si pudiera tocar hasta al último de los asistentes. “Oeee, oeee, oeee, oeee, Deftones, Deftones”. Thank you Mexico City… gracias Deftones.