Las luces amarillas y verdes anunciaron la catástrofe nuclear. Vic Rattlehead miraba desde el fondo del escenario a la gente gritando. Todo pasó muy rápido. Era ya la tercera canción. “Welcome to our fortress tall, Take some time to show you around…” ‘Hangar 18’. No hubo tiempo de saludarse ni de estar listos. Los zumbidos retumbaron por todo el lugar. La gente tampoco tardó en juntarse, en apretarse los unos contra los otros. Las fallas de sonido comenzaron con ‘Trust’ poco antes de las 8:40pm. No era una premonición a lo que vendría. ‘In My Darkest Hour’. Para entonces los gritos eran cada vez más sonoros. Gritaron y cantaron porque no habría mañana para ellos. Tenían que despedirse cantando con sus últimas palabras. ‘A Tout Le Monde’. Acaso fueron las fallas del audio, pero parecía que Megadeth tocó esa canción especialmente para eso. Para que la gente la cantara. Porque poco o nada se escuchó la voz de Dave Mustaine, quien agradeció y saludó ya que todos se tranquilizaron un poco. Ofrecería para ellos un set list que no olvidarían, pasara lo que pasara. ‘She Wolf’, ‘Angry Again’, ‘Sweating Bullets’, ‘Poison Was The Cure’ y algo de lo más reciente con ‘Whose Life (Is It Anyways?)’. Motivó al desastre interno con ‘Headcrusher’ y los llevó al éxtasis con ‘Symphony of Destruction’. La gente le agradeció vitoreando “Oé, oé, oé , oé, Mustaine, Mustaine”. No fue una sino varias veces que el cántico se apoderó de todos. Pero el fin estaba más cerca de lo que pensaban. Tocaron ‘Peace Sells’ y todo se puso oscuro. Hubo un pequeño silencio en espera de lo que vendría si es que había algo más. ‘Holy Wars…The Punishment Due’. Y el lugar casi se derrumbó. Las luces amarillas y verdes se encendieron de nuevo. Todo pasó muy rápido.








