Rufus Wainwright en el D.F.

// Por: Staff

mié 8 mayo, 2013

Franccel Hernández para WARP

Artista: Rufus Wainwright

Lugar: Auditorio BlackBerry

Fecha: 07 May 2013

Por: Héctor Adolfo Ituarte

La noche de martes en que Rufus Wainwright se presenta por primera vez en nuestra ciudad, se ve enmarcada por una entrada menos que estelar y un piano de 3/4 de cola que solitario, habita el escenario del Auditorio BlackBerry.

Resulta un tanto triste que para un artista de esta talla —con incursiones en la escena de la ópera, además de brillantes temas en sus álbumes—, el boletaje se quede en taquillas. Empero, el público que lentamente pobla los asientos en las diferentes zonas, se advierte todo menos “villamelón”.

En una fecha que se agregó tarde en su paso por América Latina, el comienzo de ésta se traslada al Distrito Federal, donde Rufus tiene la encomienda de hacernos sentir el material que en 2011 produjera de la mano con Mark Ronson.

Dan las 21:15 hrs. y las luces cálidas reciben a un Wainwright que se sienta al piano y comienza su recital con una voz prístina. Sobriamente ataviado de jeans, camisa y saco color negro, recibe pronto  el aplauso y los vítores de una audiencia que le da la bienvenida como sólo la Ciudad de México lo sabe hacer.

Rufus-por-Franccel-Hernandez2 Escoge comenzar con ‘The Art Teacher’, de su “Want Two”. El piano es tremendamente sonoro y su voz es menos que perfecta, no se guarda nada en la garganta y no deja escapar la oportunidad de agradecer en español, inglés y francés. Deja salir un “wow” y su rostro refleja una cándida emoción cuando mira al balcón, por lo que él llama «su primer show en México… [sic] ever».

Rufus-por-Franccel-Hernandez4 Se zambulle de lleno en las teclas, para que con ‘This Love Affair’ y ‘Matinee Idol’ (de su primer producción), pueda demostrarnos su extraordinaria habilidad al pianoforte, en un par de temas de matices que remiten al romanticismo y dejan clara su afición por los lieder de Schubert. Se ha echado al público al bolsillo con carisma y música, cuando apenas comienza el espectáculo.

Esta estancia corta en nuestra tierra le ha dejado inmediatos estragos y nos comenta con tremenda sencillez que pasó el día anterior al concierto postrado en cama, víctima (a su decir) de la “Maldición de Moctezuma”. Dice sentirse bien, aunque se le nota un tanto distraído y diaforético.

Rufus-por-Franccel-Hernandez6 No es hasta que abandona el banquillo y toma una Takamine electroacústica que comienza con música de su último material de estudio. ‘Out of the Game’ comienza entre sus rudos rasgueos plenos de energía y los aplausos de un auditorio que recibe complacido el cambio de instrumento. Arranca risas de nuevo entre las historias del origen de su precario dominio del español y que su padre es la raíz de su temor por las guitarras, como lo es su difunta madre de su predilección por el piano. En una muestra de intimidad, relaciona su visita al Frida Kahlo con la memoria de Kate McGarrigle, a quien tiernamente describe como una “excéntrica ninfómana”. La guitarra continúa con Jericho y su voz se resquebraja un poco con el falsete final. Tal como con las dos afinaciones (que interrumpieron los temas), la audiencia lo arropa y le premia la honestidad con la que se entrega.

Repasa ‘Songs For Lulu’ en dos temas y luego remite a su experiencia de conocer a Jeff Buckley. Emotivamente lo recuerda y menciona lo que [sic] le odiaba antes de conocerlo, pero nos regala el tema en su memoria: ‘Memphis Skyline’ ligado y sin escalas con ‘Hallelujah’, canción en que la fiebre le hace perder el hilo de los versos y suelta una taimada carcajada al caer en cuenta que repitió uno sin querer. La audiencia sigue enamorada de su transparencia.

Rufus Wainwright – ‘Hallelujah’ Fail

Rufus-por-Franccel-Hernandez7 Siguen lloviendo los temas y las anécdotas. Cada una es más familiar que la anterior y el concierto se siente como si fuéramos todos invitados en la sala de la casa de Rufus. Una experiencia personal e irrepetible se prolonga hasta cumplirse una hora de concierto en el que intercala una guitarra coreana de Hello Kitty, su Takamine y el piano, con el que los marfiles y ébanos le agracian unos dedos de irrefutable formación clásica.

El encore se da en tres temas que lo ayudan a completar noventa minutos de un espectáculo pleno de interacción, entrega y pasión por la música. ‘Foolish Love’ da el cierre a una experiencia memorable para todos quienes tuvimos el privilegio de ser sus amigos por hora y media, en una velada casi hogareña.

Si acaso quedara alguna duda sobre la calidad de Rufus Wainwright o de si asistir o no en un hipotético futuro espectáculo, la noche del 7 mayo servirá como testigo de que cada que nos visite, el irle a escuchar, es un imperativo. Les dejamos el setlist del concierto, para que mueran un poco de envidia y no vuelvan a pasarlo de largo.

  • ‘The Art Teacher’
  • ‘This Love Affair’
  • ‘Matinee Idol’
  • ‘Vibrate’
  • ‘Out of the Game’
  • ‘Jericho’
  • ‘Who are you New York?’
  • ‘Martha’
  • ‘Memphis Skyline’
  • ‘Hallelujah’
  • ‘California’
  • ‘11:11’
  • ‘Going to a Town’
  • ‘Montauk’
  • ‘Zebulon’
  • ‘Cigarettes and Chocolate Milk’

Encore

  • ‘Millbrook’
  • ‘Maker Makes’
  • ‘Foolish Love’

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